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Nidar
Plan de parto8 de mayo de 2026· 8 min de lectura

Posiciones para parir: las que la evidencia dice que funcionan

Parir tumbada boca arriba es la postura que mejor le viene al médico, no a ti. Hay alternativas con evidencia que conviene conocer antes de entrar al paritorio.

Posiciones para parir: las que la evidencia dice que funcionan

Durante siglos, las mujeres parieron en posiciones verticales. De pie, en cuclillas, a gatas, arrodilladas. La cama de parto con las piernas en alto es una invención relativamente reciente que se popularizó en el siglo XVIII cuando los obstetras varones empezaron a desplazar a las comadronas. La posición litotómica —tumbada boca arriba con las piernas elevadas— no se impuso porque fuera mejor para la parturienta. Se impuso porque era más cómoda para quien atendía el parto.

Esto no es una afirmación ideológica: está documentado históricamente. Y la evidencia acumulada en las últimas décadas confirma que, en términos fisiológicos, no es la postura óptima para la mayoría de mujeres durante el expulsivo.

Lo que dice la evidencia sobre posiciones verticales

La revisión Cochrane más actualizada sobre posiciones en el segundo estadio del parto —el período que va desde la dilatación completa hasta el nacimiento— analizó datos de más de 7.000 mujeres en ensayos controlados aleatorizados. Las conclusiones principales:

Las posiciones verticales se asocian a una menor duración del expulsivo —aunque la diferencia es modesta—, a una tasa menor de episiotomías y a menos partos instrumentales con fórceps o ventosa. A cambio, hay un aumento de desgarros de segundo grado —que afectan al tejido muscular del periné— y de pérdida sanguínea superior a 500 ml. Los desgarros de tercer y cuarto grado no aumentan de forma significativa.

En términos prácticos: las posiciones verticales reducen la necesidad de intervención pero pueden implicar más desgarros moderados. No son perfectas. Son, en muchos contextos, mejores.

La posición litotómica tiene una desventaja mecánica adicional: la mujer puja contra la gravedad. El bebé tiene que recorrer el canal del parto hacia arriba y hacia delante mientras la madre empuja hacia abajo. En posición vertical, la gravedad trabaja a favor. La pelvis tiene también más movilidad en posiciones no supinas, especialmente en el diámetro antero-posterior.

Las posiciones verticales: qué opciones existen

De pie apoyada. La parturienta está de pie, inclinada hacia delante, con los brazos apoyados en la cama, en una barra o en la pareja. Permite libertad de movimiento, facilita el balanceo de la pelvis y reduce la presión lumbar. Es una posición muy eficaz durante la fase de dilatación y también en el expulsivo.

En cuclillas. Aumenta el diámetro de salida de la pelvis hasta un 28 % según algunos estudios anatómicos. Es biomecánicamente muy favorable, pero requiere una musculatura que sostenga el peso o un apoyo externo —la pareja por detrás, una barra de cuclillas adaptada a la cama—. Muchas mujeres la aguantan bien durante contracciones pero la abandonan entre ellas por el esfuerzo muscular.

A cuatro patas. Especialmente útil cuando el bebé viene en posición posterior —con la nuca hacia la espalda materna—, ya que favorece la rotación fetal. También alivia el dolor lumbar de forma significativa durante las contracciones. Puede ser la posición de elección si las contracciones duelen principalmente en la zona lumbar.

En el taburete de parto. Permite una posición semien cuclillas con apoyo. El bebé baja por acción de la gravedad y la madre tiene libertad de movimiento. Algunos hospitales disponen de estos taburetes; otros no.

Arrodillada apoyada en la cama. Similar a cuatro patas pero con el tronco más erguido. Cómoda, asequible y compatible con la monitorización fetal si se coloca el sensor correctamente.

La posición semisentada como compromiso

En muchos hospitales, la posición predeterminada sigue siendo la litotómica o, como variante, la semisentada: espalda elevada a unos 45 grados, pies apoyados en la cama o en estribos bajos. No es ideal fisiológicamente pero es mejor que estar completamente tumbada. Permite cierta activación del abdomen y no compromete la circulación materna en la misma medida que la litotomía pura.

Si no es posible negociar otro tipo de posición —por epidural, por monitorización continua o por protocolo del centro—, la posición semisentada es un punto de partida razonable.

Qué poner en el plan de parto

El plan de parto es el documento donde puedes expresar tu preferencia de posición para el expulsivo. No garantiza nada —el parto es imprevisible y puede haber indicaciones médicas que cambien el escenario—, pero sí abre una conversación y obliga al equipo a dar una respuesta.

Algunas formulaciones útiles: "Me gustaría poder cambiar de posición durante la dilatación" o "Prefiero intentar el expulsivo en una posición vertical si la situación clínica lo permite". La clave está en el "si la situación lo permite": muestra que entiendes que hay variables que no controlas y facilita el diálogo.

Lo que dice la matrona
Si llevas epidural, no descartamos las posiciones verticales automáticamente. Con epiduralización de baja dosis —que es cada vez más frecuente— muchas mujeres mantienen suficiente sensibilidad y fuerza en las piernas para ponerse a cuatro patas o arrodillarse apoyadas. Pregunta al anestesista cuánta movilidad tendrás. La respuesta puede sorprenderte.

El papel de la acompañante o pareja

Las posiciones verticales requieren apoyo físico. Una pareja que sabe dónde colocarse, cómo sujetar, cómo ofrecer un contrapunto de presión lumbar o simplemente cómo dar peso donde apoyarse puede marcar una diferencia práctica enorme.

Esto se aprende. Los cursos de preparación al parto que incluyen práctica de posiciones —no solo charlas teóricas— son más útiles que los que no lo hacen. Preguntar al centro donde vayas a parir qué posiciones son habituales en su paritorio también es información valiosa: no todos los hospitales tienen la misma cultura ni los mismos recursos físicos.

La posición en el parto no es un detalle estético. Tiene un impacto real en la duración del expulsivo, en la necesidad de instrumentación y en la experiencia de la mujer. Conocer las opciones antes de entrar al paritorio es la única forma de poder elegir, aunque sea dentro de los márgenes que permite cada situación.

Sobre la autora
Equipo Nidar
Redacción Nidar

Redacción especializada en salud materno-infantil, revisada por matronas colegiadas.

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